
Cuando El Amor mueve enteramente nuestra vida, Jesús toma definitivamente posesión de ella. Y así, no es que tengamos el amor de Cristo, sino que su amor nos tiene, nos puede, nos dirige y nos domina. Jesús será nuestro Señor en la medida que sea El quien viva en nosotros, en la medida en que nuestros pensamientos se vayan asemejando a los de El, sentimientos y actitudes, en la medida en que nuestra voluntad esté entregada a la suya y podamos decir: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.
Distintos caminos para conseguir que el viva en nosotr@s:
Cada persona puede escoger su propia manera de orar, según su psicología o las circunstancias, pero siempre a la luz de la Palabra de Dios y de una u otra forma todas hemos sentido la mano de Dios que nos conduce.
Te invitamos a orar con nosotras.