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FELIZ 2007 Os deseamos a todos que el Señor os llene de su amor |
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ESTAMOS CELEBRANDO EL I CENTENARIO DE LA MUERTE DE NUESTRA HERMANA SOR ISABEL DE LA TRINIDAD VOY A LA LUZ AL AMOR, A LA VIDA
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Mensaje de Sor Isabel de la Trinidad para el siglo XXI: La Interioridad La gran fuerza espiritual de Isabel de la Trinidad y la profundidad de su mensaje radica en haber vivido siempre desde la interioridad. El día de su Comunión toma conciencia de ser “casa de Dios” y queda profundamente emocionada: ¡Dios la habita! A partir de este momento vive progresivamente consciente de que su vida se desarrolla en el ámbito del amor de Dios y que es Dios el fundamento de toda su existencia. En la interioridad descubre el sentido de su vida y de su vocación: ser alabanza de gloria, convertirse en una humanidad suplementaria de Cristo, completando en su cuerpo lo que le falta a la pasión de Cristo. “Una alabanza de gloria es un alma que mora en Dios y que le ama con amor puro y desinteresado, sin buscarse a sí misma en las dulzuras de ese amor.” (CF. 43) Isabel es maestra de la interioridad. El camino de la interioridad precisa del silencio y de la soledad y quien favorece en sí la soledad y el silencio está creando el espacio interior para que se produzca el encuentro, la comunión más plena con Dios. Ella quiere gritar al mundo la necesidad que tiene de descubrir la fuente inagotable que cada persona encierra en su interior. “Quisiera poder decir a todas las almas qué manantiales de fortaleza, de paz y de felicidad encontrarían si aceptasen vivir en esta intimidad. Pero no saben esperar. Si Dios no se les da de manera sensible, abandonan su sagrada presencia; y cuando se les acerca con las manos llenas de dones, no encuentra a nadie. El alma está afuera, en las cosas exteriores, y no mora en lo hondo de sí misma…” (C. 302) Para entrar en comunión con Dios hay que dirigirse al lugar donde Él habita, donde la persona descubre su verdadero yo, y donde es capaz de llegar a vivir en la unidad de su ser. El hombre se hace auténticamente humano en el contacto con Dios. Y se hace más capaz de amar en la medida en que todo su ser se centra y se unifica en su verdadero centro. Cuando la persona vive superficialmente está dispersa, y es incapaz de dirigir todo su ser a Dios. En los últimos Ejercicios así lo reflexionaba Isabel: ”Pienso, pues, que guardar la fortaleza para el Señor consiste en lograr la unidad de todo nuestro ser mediante el silencio interior, en reunir todas nuestras potencias para emplearlas únicamente en la práctica del amor, en tener ese “ojo limpio” que hace posible que nos ilumine la luz de Dios. Un alma que transige con su yo, que vive pendiente de su sensibilidad, que anda tras los pensamientos inútiles y tras toda clase de deseos, es un alma que dispersa sus energías y que no está orientada totalmente hacia Dios.” (UE. 3). No es de extrañar que con frecuencia nos presente Isabel a María como modelo de los que moran en el interior, como modelo de mujer centrada totalmente en Dios. CF. 40) La seguridad de Isabel descansa en el gran tesoro de los TRES, que dinamizan su identidad más profunda. El Tesoro descubierto en su interior nunca se agota y le trasciende. “Creer que un Ser que se llama Amor habita en nosotros en todo momento del día y de la noche”, es la clave eficaz para una vida plenamente segura y feliz. Tal ha sido el secreto de Isabel: ”Esta intimidad con Él, en lo interior, ha sido el hermoso sol que ha iluminado mi vida convirtiéndola en un cielo anticipado”. Toda persona lleva consigo el secreto de la felicidad. Solo tiene que abrirse a lo que ella es y a lo que en ella habita. La Trinidad es para Sor Isabel, su hogar donde se sumerge y de donde no sale. Se sabe habitada por la Trinidad y vive centrada en su interior, donde cada día descubre nuevas riquezas y motivos de asombro y que comunica en sus escritos, especialmente en sus cartas llenas de realismo y profundidad. La vida de Isabel se mueve en el espacio infinito de su interioridad, de su íntimo centro donde está anclada. Por eso tiene espacio interior para asumir las realizaciones y conquistas personales con tanta naturalidad como las dificultades de la vida, incluyendo su enfermedad. Quien vive en Dios y tiene la certeza de tener a Dios dentro de sí, todas las cosas adquieren la amplitud de Dios. “Creo que he encontrado mi cielo en la tierra, pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma.” Muchas veces queremos vivir y todo son obstáculos. Con Isabel vamos a aprender que podemos vivir y disfrutar viviendo pues todo son oportunidades. Lo que necesitamos para llevar una vida plena está dentro de nosotros y nada ni nadie nos lo pueden quitar. Basta con que busquemos dentro sin esfuerzo y en gratuidad, lo que con tantos esfuerzos y a tan altos costos buscamos fuera. Creo que en el cielo mi misión consistirá en atraer a las almas ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios mediante un ejercicio sumamente simple y amoroso, y en mantenerlas en ese silencio interior que le permite a Dios imprimirse en ellas y transformarlas en Él” (C. 335) Dejemos que nuestra hermana “Laudem Gloriae”, pueda realizar en nosotras su hermosa misión desde el cielo, en este año del centenario de su muerte. Que así sea. Carmen + de la Esperanza. |
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Julio y Agosto no tendremos la oración, será el domingo 23 de Septiembre a las 5,30 de la tarde. Quedas invitad@ |
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